02.03 BonusTrack. El empresario que no “aporte” a la JMJ, “no podrá ir a la recepción del Papa” (9 de Junio de 2010)

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A Dios rogando y con el mazo dando

Hoy, toca BonusTrack. Los seguidores habituales del blog ya saben de qué va. A los nuevos les diré que, para relajar la narración de mi relación con COPE, voy intercalando esta figura que he llamado BonusTrack, en homenaje a la música, y que no es otra cosa que el relato de un hecho vivido en primera persona que fue o pudo ser transcendente para la COPE o para la Conferencia Episcopal.

Aprovecho la ocasión para decir también a los nuevos lectores que, otras veces, intercalo en la narración lo que llamo FlashBack, en homenaje al cine, y que no son más que recuerdos relevantes de mi etapa en COPE.

Y, como hoy toca BonusTrack, es tiempo de contar un pequeño detalle de la parte que viví, directamente, en la financiación de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011 (JMJ)

Como diría mi amigo César Vidal, “Corría el mes de Enero de 2010” cuando a Fernando Giménez (Presidente de COPE) se le acumulaban las tareas, más que nada por sus múltiples cargos y responsabilidades. Téngase en cuenta que, en aquel momento, era consejero raso de COPE, Vice-Secretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal y Decano de la Facultad de Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma en Madrid.

Además, Fernando era también una especie de Mateo, en interpretación evangélica, ya que se dedicaba como el levita a recaudar ‘impuestos’ para el ‘imperio’.

(Según diversas interpretaciones de los libros sagrados, ‘los recaudadores de impuestos’ era gente despreciable a los ojos de los judíos y, especialmente, de fariseos y maestros de la Ley. La tradición judía los convertía en impuros desde el punto de vista ritual y, consecuentemente, no podían participar en la vida religiosa de Israel)

El caso era que, una de las tareas que más agobiaba a Fernando era la organización de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, especialmente, en todo lo que tuviera que ver con la parte económica, financiación, proveedores, concursos, infraestructuras, etc. etc.
De ahí que, como ‘in illo tempore’ éramos amigos, muchas veces me pidió ayuda para establecer contactos de altura, otras muchas, fui yo el que se los buscaba sin que me lo pidiera y, alguna vez, tuve que hacer por él cosas poco éticas, poco morales y rozando la ilegalidad, o quien sabe si, a veces, cruzándola. Aunque no lo parezca, por aquel entonces, yo estaba totalmente entregado a la causa de Fernando y sin pedir, jamás, nada a cambio. Era mi amigo y yo estaba encantado de ayudarle.

Antes de empezar con la narración concreta, debo hacer una aclaración. Hasta horas antes de empezar a escribir este artículo no he dejado de pensar si debía o no poner el nombre propio del protagonista del mismo. He decidido obviarlo (puede que lo revele en otra ocasión) porque creo que lo importante, en este caso, es la historia. Su nombre, por ahora, no es relevante. Aunque, mucho me temo, que más de uno hilara fino y lo adivinara, contando que hablo de uno de los grandes empresarios de este país. Personaje al que, desde ahora, llamaré “Señor X”. Tampoco os preocupéis porque la semana que viene os pasaré la lista completa de todas las empresas y empresarios que aportaron a la JMJ 2011 y el modo en que lo hicieron, en especies,  en A, etc.

Lo cierto es que Fernando Giménez me pidió que le montara una comida para presentarle a nuestro empresario el “Señor X”. Y se la monté. Y tuvo lugar el 27 de Enero de 2010 en el Restaurante Zalacaín.

Una vez comenzada la comida empezamos, por ambas partes, a ponernos al día de lo que ocurría en cada una de nuestras empresas. Sorprendentemente, a punto de empezar con los platos principales, el “Señor X” quiso saber si había alguna posibilidad de comprar la COPE y en que condiciones. Así. A las bravas.

Este apartado fue extenso y detallado pero, como hoy no toca, os lo contaré otro día. Solo diré que Fernando Giménez Barriocanal no solamente no dijo no, sino que se dejó querer.

Llegando los postres Fernando entró en materia y le pidió ayuda para la financiación de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011. También a las bravas. Nada de insinuaciones de diplomacia vaticana. Es verdad que Fernando prefería que esa ayuda fuera en especies y no en dinero y así se lo hizo saber.

Como respuesta, el “Señor X” recordó las veces que había colaborado con la Iglesia en actos parecidos.

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El “Señor X”, que es muy listo, quería dejar claro que no era lo mismo, de cara a la presión, que el favor se lo pidiera la Conferencia Episcopal a que lo hiciera la COPE ya que Fernando Giménez tenía cargo en los dos sitios y prefería tenerlo claro para hacerse su composición de lugar.

Terminó la comida en buena armonía, no sin antes dejar claro por mi parte cuales serían desde ese momento los vehículos de comunicación entre ambos.

Ya fuera del restaurante, Fernando me transmitió lo contento que se iba y que si, por lo que fuera, se torcía algo me lo haría saber.

Nunca supe más del tema hasta el 9 de Junio de ese 2010. Fernando me había citado a comer en El Gran Barril de la calle Recoletos. En esos días nos estábamos viendo casi a diario con un tema monográfico: la programación de la siguiente temporada en la COPE.

Al llegar al restaurante, Fernando ya me estaba esperando y apenas unos segundos después de sentarme me lanzó una bomba:

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El “Señor X”, al final, no colaboró porque en su “Empresa Y” no estaba el horno para bollos. Pero tampoco se le invitó a la Recepción Papal con Benedicto XVI en Roma el 2 de Julio de ese 2010 y es qué, como decía Fernando Giménez, Vicesecretario de la Conferencia Episcopal, esa no iba a ser una recepción espiritual sino completamente ligada a lo económico: “si pones vas, si eres un mal nacido y no aportas te quedas fuera”.

Lo peor de todo estaba por llegar. Fernando Giménez intentó en COPE  que el trato hacía el “Señor X” se fuera endureciendo, que “se le atizara de vez en cuando”, más que nada para darle una lección, y que él mismo probara que COPE era un instrumento de poder, “así la próxima vez tendrá que obedecer”.
Visto lo visto, con el paso de los años, creo que el “Señor X” todavía está pagando aquello.

02.04. Bonus Track.- Iglesia Vs Estado. ¿Se negoció de igual a igual la casilla de la X? (7 de Enero de 2009)

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El dinero es el camino más corto para comprar el silencio

Muchas veces tiene que pasar el tiempo para ver las cosas con la perspectiva suficiente como para entenderlas en su globalidad. Eso es, exactamente, lo que me ocurre a mí respecto a las negociaciones y acuerdos Iglesia-Estado de 2006, que viví, directamente y con cierto morbo, en aquel tiempo.

Y hablo de morbo porque en juego estaba la asignación tributaria, la famosa X del IRPF, y cuyo acuerdo culminó el 22 de Septiembre de 2006 y entró en vigor el 1 de Enero de 2007.

Por aquel entonces, el nuevo gobierno de España, fruto de la victoria en las urnas del 14 de Marzo de 2004, tenía en la Iglesia Católica a uno de sus vigilantes más importantes.

La Conferencia Episcopal Española (CEE), con José María Aznar, había conseguido logros importantes en la Ley Orgánica de la Calidad de la Enseñanza (LOCE) sobre la asignatura de religión y tenía la promesa de los populares de incrementar desde el 0,52% hasta el 1% la cantidad que se destinaba a la Iglesia en la declaración de la renta, y ahora temía que los socialistas fuesen mezquinos y los relegasen parcial o totalmente.

Por otra parte, el nuevo presidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero había estado agresivo en la campaña electoral de aquel 2004 con frases como “Más educación física y menos religión”. Y, una vez llegado a la Moncloa, se había propuesto desarrollar temas de hondo calado en su afán de cambiar la arquitectura social de España.
Que yo recuerde, a bote pronto, Zapatero quería negociar acuerdos políticos de paz con ETA; modificar la ley del aborto para ampliar los supuestos, promulgar una nueva ley de Educación con aquella asignatura tan polémica como Educación para la Ciudadanía; posibilitar el matrimonio homosexual, incluida, la adopción de hijos; modificación de la ley que impedía la clonación con fines terapéuticos; agilizar los trámites del divorcio y etc. etc. Y la Iglesia se opondría a estos proyectos.

Y no solo se opondría a ellos y a alguno más sino que sería un gran escollo, sobre todo, por su gran capacidad para la movilización de masas y su predicamento en la sociedad.  Poder e influencia que ya había demostrado con la petición de los obispos a los fieles, en las homilías de los domingos, del envío masivo de cartas al propio Presidente del Gobierno.
Así las cosas, el Gobierno pensó que había que desactivar a la CEE con algún tipo de estrategia política. Y después de estudiar la situación, pensaron que el punto débil de la Conferencia Episcopal era el dinero. La Iglesia tiene muchas necesidades que atender y la única forma que existe de desarmarla era ‘comprándola’. ‘Comprando su silencio’.

Para ello, se creó una comisión presidida por la entonces Vice-Presidenta María Teresa Fernández de la Vega y en la que también formaban parte la nueva Directora General para asuntos religiosos María de las Mercedes Rico Carabias, el Secretario de Estado de Hacienda Carlos Ocaña, la antigua jefa de gabinete de Miguel Ángel Fernández Ordóñez Lola Beato y un par de técnicos.

Su labor pasaba por crear las condiciones necesarias para ser ‘generosos’ en las primeras negociaciones que los socialistas establecían con la Iglesia, que no eran otras que las que se referían, curiosamente, a su financiación.

Y, dicho y hecho, poco tiempo después, se constituyeron dos equipos de trabajo: uno técnico y otro de alto nivel político. Las reuniones de trabajo técnico tuvieron lugar en 2006, concretamente, el 27 de Marzo y el 24 de Abril. Por parte del Gobierno estuvieron los técnicos y, por parte de la Conferencia Episcopal, el máximo responsable técnico era, el hoy Presidente de la COPE, Fernando Giménez Barriocanal, Vice-Secretario para Asuntos Económicos de la CEE.

Gracias al talento de Fernando y al trato “cariñoso” que se tuvo con los técnicos de la otra parte, esas reuniones fueron un autentico paseo militar para Giménez Barriocanal.
O eso decía él. Y así quedó para todo el mundo. Era todo muy raro pero la maestría en la negociación del representante de la CEE se impuso claramente y así lo contaba el mismo, mientras sacaba pecho y se ponía medallas.

 

Hoy, pasado el tiempo, y cuando me he puesto a buscar datos y documentos de aquel tiempo relacionado con el tema sigo con la duda sobre cuál de las dos partes fue más lista, aunque hoy pienso que la parte del gobierno estaban aleccionados para “dejarse querer” y dar la impresión, en contra de la auténtica realidad, que eran unos indocumentados . Pero, en aquel momento, yo creí a un Fernando orgulloso.

El miércoles 13 de Septiembre de 2006, iba a tener lugar la primera reunión de alto nivel en la que se ratificarían los acuerdos logrados por “los técnicos”. A esa reunión deberían haber asistido, por parte del Gobierno, el Secretario de Hacienda, Carlos Ocaña, la Directora General de Asuntos Religiosos María de las Mercedes Rico Carabias y los técnicos que habían negociado el acuerdo y, por parte de la Conferencia Episcopal, el Obispo Secretario Juan Antonio Martínez Camino, el Presidente del Consejo Asesor de la Conferencia Episcopal Española en materia fiscal Félix de Luís y el Vice-Secretario Económico Fernando Giménez Barriocanal.

Pero la reunión se canceló a última hora. Ahora, pasado el tiempo, creo que fue otra maniobra política. Al conocer la Vice-Presidenta Fernández de la Vega el acuerdo al que se había llegado, le pareció una barbaridad. Un paripé más de la ‘dureza’ de los socialistas con la Iglesia, sobre todo después de los mensajes de laicismo que, desde el PSOE, se estaban mandando a la sociedad.

El hecho de que fue un paripé lo demuestra que los acuerdos, tras maquillarse ligeramente, se llevaron a otra reunión unos días después (el 20 de Septiembre de 2006) y, definitivamente, se aprobaron. Había que resolver el problema, políticamente hablando, porque el tiempo acuciaba y se resolvió.

Tan es así, que todo se ratificó, en Consejo de Ministros, el viernes 22. Dos días después. A la CEE, el Gobierno solo le pidió la máxima discreción. Éste es el artículo de El País que anunciaba el acuerdo. Si alguien lo lee, le pido que se detenga literalmente en la reacción de “las fuentes” de la Iglesia.

Fernando Giménez lo explicaba de esta manera:

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Pero, insisto, una cosa es lo que se vendió y otra la realidad. Entonces yo me lo tragué. Hoy, con la perspectiva del tiempo, me hago muchas preguntas:

¿Puso el Gobierno a técnicos que no tenían ni conocimientos ni interés en el tema o lo hizo premeditadamente? ¿Fueron aleccionados para dar la impresión de que no sabían nada? ¿Fueron generosos en la negociación  por los “mimos, cariños y detalles” que Fernando Giménez Barriocanal les facilitó?

El caso es que la realidad fue muy distinta a la que se comunicó oficialmente por ambas partes. Para la Iglesia, el acuerdo fue mucho más que “moderadamente satisfactorio”. Para el Gobierno fue un problema resuelto ya que desde ese momento la CEE empezaba a comer de su mano.

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La pregunta la pregunta de los dos millones de euros sigue siendo la misma que hago en el título de este artículo, realmente ¿se negoció de igual a igual la casilla de la X?

¿Quién engañó a quién? ¿Es tan fácil comprar los silencios de los laicos?

02.05. Me ofrecen dinero a cambio de no trabajar. (24 de Enero de 2011)

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Me vais a permitir que inicie este post con un ‘Saluda’ especial a “Mi Querido Enemigo”, que diría El Barrio, Fernando Giménez Barriocanal, el Mega-Presidente de COPE y mandamás  de curas, obispos y cardenales en la Conferencia Episcopal. Me cuentan que está algo confuso por lo que se publica en este blog y me gustaría ayudarle a que se centre. Por los tiempos pretéritos. Sin rencor, o mejor como Fernando dice siempre “no es nada personal, son las circunstancias”….pues eso.

Estimado Fernando:

Me dicen y no paran que andas por ahí desesperado intentando contrarrestar la influencia y el éxito que está teniendo este blog. Te entiendo. No es fácil asumir que se cuente la verdad sobre todo lo que tu y yo vivimos y que este blog vaya descubriendo tu personalidad (a mi ya me conocen). Pero la vida es así. Acuérdate de las palabras de Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.”

Yo, ahora, no quiero atacarte lo más mínimo. Tú solo te estás haciendo daño al ir llorando por todos sitios y no voy a poner vinagre en tus heridas. Una pena. De sobra sabes que, en cuanto te levantas de la mesa en la que me has puesto a parir con alguien (muchas veces gente a la que yo te presenté), ese alguien me llama por teléfono para contarme las veces que has dicho que soy un ‘hijo de puta desagradecido’. Pero a mí me da igual. Ahora siento pena por ti. La pena es de las pocas cosas que no has podido quitarme y yo, ahora, la siento por ti al verte suplicar de mesa en mesa que te crean.

Me dicen, también, que se te ve nervioso. Difuso. Que ya no eres el que eras. Y eso, así mismo, me provoca una enorme compasión. Lo tuviste todo pero se te está escapando el poder entre los dedos.

Hoy solo quiero decirte que puedes seguir intentando rematarme ante los grandes directivos de la profesión pero que no lo vas a lograr. Entre otras cosas, porque este blog me ha devuelto la vida. He vuelto a redescubrir la comunicación. Esa comunión con el oyente o con el lector, en este caso, que me robaste cuando me quitaste el micrófono… Algo que tú jamás experimentarás. Algo mágico. Inexplicable. Y con ello, fruto de saber que, según tu, no tengo otro trabajo para los próximos años que este blog, me doy por satisfecho.

Verás, ayer, estuve viendo la película “Agosto” de Meryl Streep y Julia Roberts. Es maravillosa. Si no le dan el Oscar a la primera será la mayor injusticia de la historia del cine. Te recomiendo que la veas y que te dejes llevar por las sensaciones. Aunque es difícil que, a estas alturas de tu vida, seas sensible a algo. Tu vida ya se limita a traicionar y a no ser traicionado (ya tocará hablar de tus esqueletos en el armario.. pobres hombres!!). A tapar agujeros negros. A mirar hacia atrás para evitar el puñal. A huir a toda prisa como dicen que hacen los ladrones y los malos toreros. Y a no mirar nunca a los ojos para que nadie pueda llegar a vislumbrar la lucha interior de tu alma. Y así es difícil que puedas sentir lo que se siente, como sentí yo, cuando en los últimos tres minutos de la película empezó a sonar una canción de King of Leon llamada “Last mile home”.

Lo que yo sentí al escucharla es indescriptible para un tío como tú. Déjame que te lo explique, cuando sonó aquella música noté que se me abrían las entrañas, que se me encogió el corazón, que tenía unas tremendas cosquillas en la barriga y que mi cerebro se movía a 1.000 kilómetros por hora intentado no dejar escapar el instante, por cierto, me acordé muchísimo de Don Bernardo. Lo malo es que también sentí ganas de irme al estudio de la radio y contar cosas de la película y poner esa canción una y mil veces, y cantarla y volverla  poner……..ves, eso si me lo has quitado… lo he tenido que hacer en casa yo sólo, sin que me escuche nadie.

Eso es comunicación. Como lo es abrir un micrófono y sentir que la gente escucha porque tu palabra está conectando con su corazón. O como lo es escribir un blog y ver que la gente responde por tuits o con comentarios a los que has escrito. O, simplemente, comprobando el número de visitas que tienes en tiempo real. Porque, en internet, Fernando, no pasa como en la radio. En internet la respuesta es inmediata.

Y yo ya la estoy sintiendo. Ya estoy sintiendo esa comunión. Me quitaste el micrófono. Es igual. Ahora, con este blog, sé que he ganado. Que te he ganado. Me lo dicen todos esos a los que vas contando tu pena y me lo dicen todos los que leen las barbaridades que me hiciste, los mismos que se sonrojan de vergüenza ajena cuando te ríes a mandíbula abierta contándoles qué, en la situación que me has puesto, no he sido capaz de encontrarle a mi hija otro trabajo que el de estar “de azafata”. ¡¡Se te ha ido la olla!!!

Y nada más, no quiero decirte nada más, disfruta ahora con el artículo de hoy. Y mantén la dignidad. La dignidad es lo último que debe perder un hombre.

La Iglesia no se entera de los tejemanejes de sus administradores

Muchas veces, a lo largo de estos tres años de acoso y derribo que he sufrido, me he preguntado si los Obispos españoles se enteran de algo, aparte del ‘pastoreo’ propiamente dicho de su alcurnia, y he llegado a la conclusión de que la mayoría, desde luego, no. Y, mucho menos, si la cosa está relacionada con la pasta, con el pecador y sucio dinero.

Aunque parezca imposible, creo que muchos obispos no son de este mundo y confían, ciegamente, en la palabra de Dios: ‘Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?’ (Mateo 6:26). No se entiende de otra manera su comportamiento.

Todo indica que a la mayoría de los Obispos españoles lo que les preocupa es tener sus necesidades cubiertas a fin de mes y a otra cosa mariposa. Y no se saben o, mejor, no quieren saber de dónde sale el dinero que cubre esas necesidades. Lo digo por experiencia propia, salvo en contadas ocasiones que un día de estos explicaré. Listos hay en todas partes.

Y cuento todo esto porque estoy seguro que a la mayoría de los dueños de COPE (que son los obispos) les da lo mismo lo que hagan con su dinero. Da la sensación de que les vale con que no les pidan… Además, como ellos no saben de cuentas y el encargado de las mismas en la Conferencia Episcopal y en la COPE es la misma persona, la mayoría se cree todo lo que les dicen…

De hecho, los directivos de la COPE me ofrecieron dinero, en su momento, para que no trabajase y ninguno de los dueños les pidió que justificasen tal barbaridad. Y eso no pasa en ninguna empresa del mundo.

Resulta curioso, incluso, que, a día de hoy, desde COPE se siga insistiendo en todo lo contario. En la cantidad de posibilidades de continuidad trabajando que me dieron en Julio de 2010. Y esa mentira les basta a los obispos. Lo dice Fernando Giménez Barriocanal (Presidente de COPE), punto pelota.

Lo que no les dice Fernando es que, en todas esas posibilidades, yo cobraba sin trabajar. O, mejor, haciendo como que trabajaba. Un amigo canario, cuando se lo conté, me definió esas ofertas de trabajo como ‘hacer el pollaboba’.

Pero cuente lo que cuente Fernando, ahora y siempre, “La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”. Y ésta es la verdad. Estas son las distintas opciones profesionales que me dieron en COPE antes y después de mi despido:

El 12 de Julio de ese 2010, Fernando Giménez Barriocanal, Presidente de COPE, me ofreció en su despacho dirigir Radio Marca. A día de hoy sigo sin conocer los poderes que tenía para hacerme semejante oferta:

 

En esa conversación, de más o menos una hora, no hubo siquiera mención a la palabra micrófono. Estaba claro que me querían aparcar.

Días más tarde, el 23 de Julio en Marbella, Rafael Pérez del Puerto, Consejero Delegado de COPE, me resumió y agrupó todas las opciones profesionales que me ofrecían…

 

Y dale con Radio Marca. Lo de Radio Marca eran suposiciones y especulaciones, pájaros volando… Y, además, una falta de respeto total a los profesionales y directivos de esa emisora que no sabían nada y, menos, que los directivos de COPE se estaban comportando como si ya fuesen sus dueños.

En cualquier caso, yo no creo que fuera capaz de asumir tanta ocupación. Pero, una vez más, de micrófono nada de nada. Me pagaban para que hiciese algo que ni sabía ni quería. Pero les daba igual.

Para adornar esta oferta y pensando que podía estar dolido en mi orgullo, Pérez del Puerto le puso un lazo al “Pack Multi-oferta”

No me acordaba yo de eso. Pero el Poder en COPE se mide por los metros cuadrados del despacho y por su orientación al sol. Y, a mí, para que me sintiera el Rey del Mambo, me iban a dar el mismísimo despacho del antiguo Presidente que aun estaba vacío desde su marcha. Un despachazo de la tira de metros con la orientación ideal. El típico despacho de un nuevo rico o del hijo del dueño de la empresa.

Algunas veces me arrepiento de no haberles seguido el juego para ver hasta dónde estaban dispuestos a llegar. Estoy seguro de que me hubieran aumentado el sueldo si lo hubiese pedido, me hubieran dado coche de empresa con su correspondiente conductor y escolta… Y cualquier otro capricho que desease. Lo que fuese. Lo que nunca me hubieran dado es la oportunidad de hacer lo único que sé, un programa de radio, aunque fuera en mi pueblo.

Y éstas fueron las ofertas antes de mi despido. Meses después, el 24 de Enero de 2011 en la comida que propició Jordi Casoliva (Director de COPE Cataluña) con Fernando Giménez Barriocanal (Presidente de COPE) y mi mujer en el Restaurante La Dorada, en Madrid, me hicieron más ofertas con tal de que renunciara al proceso de arbitraje. Estas ofertas estaban en la línea de las anteriores pero eran más vagas aún:

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No hay que ser muy listo para darse cuenta de que no concretaba nada… Toda la oferta consistía en “echarles una mano en el desarrollo de algún programa” aunque para ello, Fernando, reconociera que me habían “fusilado” una idea de televisar el Fútbol Indoor.

Mas alucinante aún era el concepto del tiempo para desarrollar esa oferta, “un año, dos…” “Tú te entiendes con esta gente y ya está”. ¡Es alucinante!

En aquel momento, yo llevaba 33 años colgado de un micrófono y de eso no me hablaban nada…  Ni siquiera sobre la posibilidad de irme a alguna ciudad, pequeña o grande, a hacer un programa.

Me estaban dejando claro que debería estar un largo periodo de tiempo sin antena… Hasta que ellos consideraran oportuno volver a meterme en el mercado y eso no sería antes de tres o cuatro años como poco.

Si lo tendrían todo claro que Fernando me dijo que si, en algún momento, me dejaba de apetecer aquello que me proponía, lo podría dejar en cinco minutos y me daban otra cosa. Jamás me sentí tan humillado profesionalmente.

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Se cargaban de un plumazo mi valor profesional como patrimonio de la empresa a cambio de dinero. Me reconocían que era muy bueno pero me pagaban para que no lo fuese… Tenían en sus manos 33 años de experiencia y éxitos y preferían ‘matarme’ profesionalmente a precio de oro…

No hay empresa en el mundo que haga algo así o que se lo consientan sus accionistas.

02.05. BonusTrack. Alarma en el Obispado. ¡Necesitamos 1.500 millones! Se consiguieron 3.000.(13 de Julio de 2007)

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El milagro de la recalificación y de la multiplicación del precio por m2 de lo recalificado

Como ya he contado, en alguna ocasión, entre artículo y artículo de los que narran mis experiencias de la salida de COPE voy intercalando experiencias, absolutamente personales, que denomino Flash Back y Bonus Tracks para hacerlo todo más llevadero.

Los Flash Back son experiencias del pasado en COPE y los Bonus Tracks situaciones vividas, insisto, en primera persona y en el entorno de la Conferencia Episcopal.

Hoy, me centraré en una de estas últimas. Una situación espinosa que, durante unos días, dudé en publicar. Y debo reconocer que me ha costado decidir hacerlo. Pero me comprometí a contar todo lo que sé y el asunto de hoy también forma parte del elenco.

En cualquier caso, como el tema es delicado, creo que lo mejor que puedo hacer es contar la historia con todo tipo de detalles pero obviando los nombres. Creo que no son importantes por ahora y, además, a algunos protagonistas le haría un daño innecesario y tampoco es eso. No voy a ponerme yo a la altura de ellos.

Dicho esto, la cosa fue así:

Érase una vez una diócesis episcopal que tenía un problema gravísimo de pasta. En la Iglesia, los graves problemas son, casi siempre, de dinero. La mala gestión de un Obispo había endeudado a la diócesis en 1.500 millones de pesetas y en un periodo no superior a 6 años. Y digo la diócesis porque los obispos no se endeudan nunca personalmente, siempre es la diócesis. Debo aclarar también que, aunque ya funcionaban sin problemas los euros, en círculos eclesiásticos aún se hablaba en pesetas. Así se enteraban mejor.

Y de esta manera contaba la situación uno de los hombres más poderosos de la Conferencia Episcopal en 2006:

 

El problema era grave, muy grave, ya que la deuda engordaba exponencialmente. Al responsable directo de la deuda, uno de los pesos pesados de la Conferencia Episcopal, le dieron “una patada hacia arriba” y mandaron a la diócesis a otro obispo con el encargo de arreglar aquello cuanto antes y a cualquier precio. A cualquier precio. En la Iglesia también hay que solucionar las cosas a cualquier precio. No todo son oraciones y Dios proveerá.

El caso es que el nuevo Obispo, cuando llegó a la diócesis, vio que el problema solo se podía resolver cometiendo un pecado. No sabría decir si mortal o venial, pero pecado a fin de cuentas ya que todo pasaba por recalificar unos terrenillos.

Y es que la diócesis disponía de unos terrenos, fruto de una herencia de 1969, que tenían más de un millón de metros cuadrados y estaban calificados como rústicos y, como 2006 era tiempo de vacas gordas, no debería ser complicado recalificarlos zona industrial. Al fin y al cabo, eran tiempos en los que el dinero corría de mano en mano y en toda España se necesitaba terreno para construir ya que la burbuja del ladrillo estaba en todo su esplendor. Aunque, es verdad que, en esta ciudad había terreno industrial por ocupar de sobra.

Bien es verdad que, por orden del donante de la herencia, aquellos terrenos no podrían ser nunca vendidos y sólo se podían rentar, como mucho. Con la condición, eso sí, de que los beneficios que generase su renta fuesen destinados a la celebración de tres misas diarias y perpetuas, a becas para pobres que estudien para sacerdotes, a ayudas a vocaciones religiosas y a la atención de las parroquias más pobres de la diócesis. El benefactor dejaba claro, insisto, que nunca se podrían vender ni a dedicarse a saldar deudas de otro tipo.

Pero la orden de Madrid era tajante y el buen Obispo era obediente, tanto como para no cumplir los deseos de un fallecido que le había dejado todo a la Iglesia con las condiciones expuestas en el párrafo anterior. Y, aunque había que cometer algún pecadillo, aquellos terrenos eran la salvación de la deuda del Obispo manirroto y todo pecado tiene su perdón.

En definitiva, y por no hacer muy largo el relato, el Obispo movió ficha y los terrenos fueron recalificados por el Ayuntamiento, el 3 de Diciembre de 2007, y que Dios le perdonase.
La vida es así. El Obispo en cuestión tenía voto de obediencia y obedecía. Había un problema gordo que solucionar y lo solucionaba.

Así lo explicaba el Obispo:

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Habréis observado que aquí no se piden las cosas por favor, aquí se usa el imperativo, casi legal: “Recalificalo”.

Solucionado el primer problema, venía el siguiente que no era menos fácil. Y es que debe ser muy difícil sacar 1.500 kilos de pesetas de unos terrenos recalificados que había que vender por encima del precio de mercado. Porque, al precio del mercado, no hubiera sido suficiente para alcanzar la cantidad de la deuda. Y otra vez hubo que pecar…

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Dicho y hecho, el Obispo y esa persona de “tantiiiiísima” confianza consiguieron el milagro. Estas cosas pasan. Era difícil conseguir 500 pesetas m2, que era el precio de mercado, ya que los polígonos industriales de la zona estaban explotados más o menos al 50%, porque había mucha oferta en el mercado pero se consiguieron casi 4.000 pesetas m2.

Pero para eso están los milagros y para eso está la gente bondadosa. Gente capaz de pagar lo que haya que pagar para salvar su alma. Eran tiempos de pecadores arrepentidos.

Lo peor fue que ya estábamos en los albores de la gran crisis y, como la empresa con la que medió el Sr Obispo para que comprara ese terreno y a ese precio tan desorbitado, lo hizo mediante varias hipotecas que le fueron concedidas “con ruegos y oraciones” en una Caja de Ahorros y en el Banco Sabadell, la cosa se disparó y esas hipotecas acabaron sumando más de 14 millones de euros.

Al final se pagó la deuda de la Diócesis que era lo importante y lo que corría prisa. El Obispo cumplió. La paz volvió a la calle Añastro. Y aquí paz y después gloria.

Pero, a día de hoy, la Caja de Ahorros  ha escrito la hipoteca en una barra de hielo que se está derritiendo al sol.
Porque los milagros de aquella operación tenían fecha de caducidad aunque, al final,  los paguemos todos.

02.01. Pido a Monseñor Rouco Varela como árbitro. (26 de agosto de 2010)

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“Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, una mañana fue detenido”, inicio de ‘El Proceso’ de Franz Kafka

Llevo un montón de días dándole vueltas a cómo tratar los siguientes puntos del índice, especialmente los que tratan de argumentos legales. Quiero eliminar todas sus partes más farragosas pero sin alterar nada el proceso y no me está resultado fácil. Quiero hacerlas entendibles para cualquiera y que también tengan un toque divertido y eso está resultando ser la cuadratura del círculo. Porque si hay algo que no es nada divertido es un proceso judicial. Pero lo voy a intentar.

Una vez recibido el burofax de despido (que he contado en días anteriores), había que iniciar el proceso de arbitraje. Este paso era obligatorio ya que estaba incluido en una claúsula del contrato de todos los comunicadores de COPE ante cualquier discrepancia y, por supuesto, en el mío. Es decir, si hay algún problema entre las partes, ambas renuncian a los juzgados y asumen la decisión de una persona de buena fe.

Tengo que reconocer que, después de aquel proceso, me he convertido en una autentico experto en la materia. Más que nada porque no es difícil salvo que se quiera complicar. En ese caso, se convierte en algo kafkiano. Como en este caso. Como lo que me hicieron.

La sencillez del Arbitraje está regula por la Ley de Arbitraje 60/2003 que entró en vigor el 26 de Marzo de 2004 y publicada en el BOE el 26 de Diciembre de 2003. A diferencia de otras leyes, es una ley corta, muy simple lo que, gracias a Dios, no da lugar a confusiones o distintas interpretaciones.

Pero la primera sorpresa del tema que nos ocupa fue otro burofax que recibí de COPE el 11 de Agosto de ese 2010, iniciando este proceso del mencionado arbitraje. Y digo sorpresa no porque lo empezaran ellos, eso es indiferente, sino porque hacia referencia a que ese arbitraje que se iniciaba determinaría la cantidad que yo debería pagarles a ellos por daños y perjuicios. Era alucinante. Me habían despedido y querían que yo les indemnizase. Estaba claro que la COPE comenzaba a ensuciar para confundirlo todo.

He aquí un párrafo del Burofax que me mandó COPE:

03.Burofax COPE.PeticionArbitraje.10.08.11.01

La segunda sorpresa era que querían dos árbitros. No uno. Querían dos. Más lío:

03.Burofax COPE.PeticionArbitraje.10.08.11.02

La ley  prohíbe expresamente que sean un numero par de árbitros y el sentido común dice que sería de locos:

Ley Arbitraje.A12

Si el principal motivo de ir a un arbitraje es la rapidez y la sencillez del proceso, cómo es posible que a un lumbreras se le ocurriera poner un par de árbitros, hecho éste que podría dar lugar a que no se pusieran de acuerdo entre ellos nunca.

Días más tarde, el 26 de Agosto,  se lo explicamos a COPE muy clarito con un burofax:

 

A continuación, en ese mismo burofax, les manifestábamos a la Cadena de Emisoras de los Obispos nuestro deseo de que el árbitro fuera el Cardenal Don Antonio María Rouco Varela.
Que nadie piense que éste era un gesto por mi parte de provocación, chulería o arrogancia. Palabra de honor que nada más lejos de la realidad.

En mi opinión, y la mantengo, nadie mejor que él para juzgar esta situación. Primero porque nos conocía a todos. Segundo porque, en ese momento, confiaba ciegamente en su saber y en su persona. Y tercero porque su formación, en lo que a derecho se refiere no es grande, es inmensa. Adjunto un curriculum del Cardenal que incluye estrictamente la parte de Derecho.

El mismo día 26 de Agosto, en ese burofax, también se lo trasladábamos a COPE

04.BUROFAX. Peticion.ARBITRO ROUCO.2010.08.26.02

Si se observa bien, en el burofax de COPE de 11 de Agosto de 2010 expuesto anteriormente, me decían que el árbitro debería ser un abogado en ejercicio, otra MENTIRA. La ley dice explícitamente, en su artículo 15, que podría no ser “en ejercicio” si las partes se ponen de acuerdo:

Ley Arbitraje.A15

Es decir, solo faltaba el acuerdo por parte de COPE para que “un hombre bueno” (que es lo que exactamente se pide del árbitro) como Monseñor Rouco arbitrara nuestra situación.

Supongo que al Presidente de COPE y a la vez Vice-Secretario Económico de la Conferencia Episcopal, Fernando Giménez Barriocanal, se le cayeron los palos del sombrajo y se le heló la sangre en las venas al conocer mi petición. Esta fue la respuesta de su abogado José Ramón Gortázar:

 

Pinchando aquí podéis leer sus argumentos.

Era absurdo. Rechazaban que yo quisiese de árbitro al más alto representante del accionariado de la cadena COPE. Era como ponerme en manos del jefe de los adversarios. Pero no pudo ser.

Y mi sana intención de que el Presidente de la Conferencia Episcopal arbitrara nuestro contencioso de una manera rápida y justa se fue al garete.

Pero, queridos amigos, lo peor estaba por llegar y yo, en ese momento, por ingenuidad y desconocimiento no me imaginaba que a esas alturas los servicios jurídicos de COPE, encabezados por Jose Ramón Gortázar, a la sazón abogado personal del Consejero Delegado, Rafael Pérez del Puerto, estaban diseñando una estrategia maligna con el fin de dilatarlo todo en el tiempo para acabar desquiciándome y arruinándome.
Me montaron ‘El proceso’ de Kafka en versión libre, para la radio, como se decía antiguamente.
Sin embargo, eso será otro capítulo. Mañana os hablaré de una larga, extensa e intima charla con el propio Cardenal Rouco Varela.

02.01. Flashback. Desayuno con Monseñor Rouco Varela: “Se lo SUPLICO, por caridad cristiana, déjeme ir” (23 de Diciembre de 2009)

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Como en la parábola del sembrador, mi simiente cayó entre espinos

He de reconocer que el post de hoy me ha costado publicarlo. No por nada en especial sino porque me arrepiento de aquella reunión y, cada vez que la recuerdo, se me agria la leche. Aquella reunión que tuve a solas con el Cardenal Rouco Varela nunca debió celebrarse. Y no porque el Cardenal me tratase mal. Todo lo contrario. Y no porque no atendiese mi ruego o tuviese conmigo algún tipo de displicencia, muy al contrario. Pero aquella reunión hizo que yo me quedase en la COPE y que le pidiese al Monseñor Rouco que habilitase a Giménez Barriocanal y que rehabilitase a Pérez del Puerto para que tomasen el mando en la Cadena. Lo hice pensando que estaba sembrando en buena tierra pero, como en la parábola del sembrador del Nuevo Testamento, la simiente también cayó entre unos espinos que, con el tiempo, me desgarraron por dentro y por fuera.

La reunión con el Cardenal Rouco Varela tuvo lugar durante un desayuno. En su casa. El miércoles 23 de Diciembre de 2009, justo una semana después de que el ex Presidente de COPE Alfonso Coronel de Palma y el ex Director General Jenaro González del Yerro le pidieran a mi abogado 23 millones de euros por rescindir mi contrato, al que le quedaban ocho meses y medio de vida. Ese fue mi gran error en toda esta historia. En estos últimos años siempre he pensado que, en lugar de reunirme con el Cardenal, debí esperar a cumplir mi contrato y adiós. Pero el cariño por esa cadena de emisoras lo impidió.

Yo había estado con el Cardenal en diversas ocasiones, pero, curiosamente, era la primera que íbamos a estar solos y él, demás, con predisposición de escucharme. De ello se había encargado Fernando Giménez Barriocanal, entonces Consejero sin mando en COPE y Juan Pedro Ortuño, secretario personal del Cardenal.

Fernando es un estratega nato y, aparte de preparar la entrevista con el cardenal, también me preparó a mí para que esa reunión fuera dura y, con ello, intentar que también fuese definitiva para él. Hoy, cuatro años más tarde, veo claro que él nos conocía a la perfección tanto al Cardenal como a mí y sabía que ese desayuno podía a ser la última oportunidad de “reconducir la COPE”. Lo dejo en mis manos.Giménez Barriocanal tiene como una de sus máximas en la vida aquello de que “para que las cosas se pongan bien primero tienen que estar muy mal”. De hecho, ya había intentado en otras ocasiones, pero sin éxito, soliviantar a distintas personas o estamentos para que el malestar general que había en la COPE llegara a la Conferencia Episcopal.

Lo había hecho con directivos, directores de emisoras, comité de empresa, obispos varios… Ahora, me tocaba a mí. He de reconocer que Fernando estaba tan desesperado, o más, que yo y sabía, perfectamente, que la COPE, en las manos que estaba, era cuestión de poco tiempo que cayese en barrena.
Durante la tarde anterior, yo preparé la reunión con el Cardenal a conciencia. Me hice, incluso, me hice una hoja de Excel con todos los puntos que debería tratar. Sería imperdonable para mí tener la sensación, a posteriori, de no haber aprovechado la ocasión.
La reunión, como dije, tuvo lugar en su residencia. En el Palacio Episcopal de la calle San Justo, muy cerca de la Plaza Mayor. Eran las 9 de la mañana y alguien me guió a una habitación muy modesta donde el Cardenal me estaba esperando con un café preparado:

 

Yo iba con la intención de no alargar la reunión más de lo necesario, pero enseguida me di cuenta de que él me estaba esperando, que no tenía prisa y de que esta reunión era tan importante para él como para mí. Por lo tanto, lo que iba a ser una exposición esquemática por mi parte pasó a ser una reunión tranquila de desarrollo de temas, de todos los que tenía apuntados en  mi hoja, empezando por la exposición de las limitaciones que teníamos en deportes frente a las otras cadenas:

 

Recuerdo, perfectamente, lo bien que aquel hombre me estaba haciendo sentir… Daba la sensación de que era la primera vez que podía exponer mi queja, mis problemas y mis soluciones y que alguien me escuchaba. Y esa sensación hizo que, como vulgarmente se dice, “me viniese arriba”.

 

Debo decir  también que, según avanzaba mi relato, la cara del Cardenal Rouco iba cambiando. Iba dándome cuenta de ello a cada minuto que pasaba. Don Antonio María sabía de todo lo que le estaba hablando y ese desayuno se lo estaba certificando:

 

No sé como lo hice pero, en cada segundo de conversación, tuve la sensación de tener una fuente de inspiración ajena a mí que me guiaba. Alguien que me llevaba a decir, exactamente, lo que tenía que decir tanto en el fondo como en la forma y eso que algún taco se me escapó en la conversación. Ahora, pasado el tiempo, pienso que pudo ser mi madre que quería mucho al Cardenal.

Sorprendentemente, y sin que yo lo esperase, don Antonio fue al grano:

 

Tras más de una hora de conversación en la que no me dejé ningún punto de los que llevaba en la chuleta, llegamos al final. Impensablemente, repito, me sorprendí a mí mismo de la cara que le eché. Incluso, ahora me sorprende aquel atrevimiento.

Pero, si hasta ese momento, fui el más respetuoso de los mortales, siguiendo todos los cánones del protocolo, al final, creo que le apreté demasiado. Supongo que fruto del consejo que me dio y que me cargó de confianza:

 

No me apetecía nada quedarme más. Me sentía satisfecho. Cuando llegué a desayunar con Monseñor estaba más fuera que dentro, pero reconozco que la paz que me dio aquel hombre y, sobre todo lo concreto del plazo de resolución, me animaron a seguir en COPE.

A mediados de Febrero de 2010 recibí un mensaje a primera hora de la mañana en el móvil: “Hoy llega la primavera a COPE… Para que veas, se ha adelantado casi un mes”

Fruto de muchas circunstancias, pero también de aquel desayuno, Fernando Giménez Barriocanal tomó el poder en el Consejo de Administración de COPE y Rafael Pérez del Puerto volvió a tener todo el mando en plaza.

Ese día de Febrero pensé que se había acabado todo lo malo para mí… Que había sembrado bien…

Qué equivocado estaba. No me había dado cuenta que la semilla había caído entre espinos.

3.3. La absorción de Punto Radio. El engaño a la Comisión Nacional de la Competencia (Parte 4)

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De ‘La verdad os hará libre’ a ‘La mentira nos hará más poderosos’

Terminaba el post de ayer con la desfachatez de COPE diciéndole a la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) que, como yo era tan bueno profesionalmente, solo podrían arreglar el desastre que le había causado a ABC Punto Radio sustituyéndome con el equipo de deportes de la COPE.
En definitiva que yo era el culpable de todos sus males. Por mi culpa se iban a perder oyentes y, por mi culpa, el personal que se quedó en ABC Punto Radio estaba, previsiblemente, descontento por la incertidumbre de su futuro como trabajadores. Pero tranquilos, para solucionar el problema estaban los de la COPE, en plan 7º de Caballería, que, de manera desinteresada, fruto de su gran corazón y su moral cristiana y sin pedir nada a cambio (líbreles Dios), se ofrecían para arreglar el entuerto.

Las tragaderas de la CNC eran inmensas:

 

Así es la vida. Así se mueven algunas cosas en España. Porque no estoy hablando de memoria ni me invento nada. Lo que aquí recojo y muestro son documentos oficiales. Documentos oficiales sellados y rubricados. Llenos de mentiras. Pero parece ser que las mentiras no importan si las decía la COPE, una entidad de la Iglesia. Quiero pensar eso solamente, por ahora. Y como las decía la Iglesia, colaron en la CNC.

Para Fernando Giménez Barriocanal (Presidente de COPE), en cambio, el fin justificaba los medios. La mentira no es más que un pecado venial perdonable si con ella se conseguía recomponer  su apuesta en la programación deportiva. Un fracaso que podía costarle la cabeza.
La carta de la ruindad, como dice un amigo mío, a la CNC solo tenía el gran propósito, en toda la operación, de sacarnos cuanto antes y al precio que fuera de ABC Punto Radio para ocupar, rápidamente, nuestro hueco. Empezaban las encuestas de la ola del EGM y había que subirse a ella como fuese.
Y lo peor es que los pardillos de la CNC, como he dicho, picaron y tragaron… Ahora, pasado el tiempo, no sé si les engañaron como principiantes o se dejaron engañar. Tampoco me importa, sólo diré que, a las pocas horas de conocer el contenido de la carta de la ignominia, le envié a la CNC otra carta el 22 de Febrero de 2013, contándoles la verdad. Pero ya era tarde. La podéis leer completa aquí.
Solo me quedaba una cosa por hacer: conocer hasta qué punto aquello era verdad y no un sueño o una suposición mía. Y ese conocimiento pasaba por aceptar reunirme con un enviado de Fernando Giménez Barriocanal. Fernando me conocía bien y sabía que cuando yo me enterara de la verdad completa, y me iba a enterar, podría alterarme demasiado. La reunión tuvo lugar en el Restaurante 5 Jotas de Padre Damian en Madrid. Como ya os dije mantengo, mientras sea posible, en el anonimato a aquel “enviado” por petición propia:

 

Supongo que esta conversación no os aporta nada nuevo, nada que no supierais ya. Ya hice referencia a ella hace unos días. La traigo de nuevo para que veáis como se las gastan y lo clarito que se explican. No dejan lugar a la más mínima duda.

¡¡ Que pena!!!En la COPE de hoy ya no sirve aquello de ‘La verdad os hará libres’, en la cadena de radio de la Iglesia el nuevo lema es ‘La mentira nos hará más poderosos’.

Para terminar esta semana monográfica sobre mi salida de ABC Punto Radio, diré que la gente que venía conmigo y yo mismo lo pasamos fatal. Nos quedamos sin trabajo y, además, con cara de tontos porque nos dimos cuenta que nos habían utilizado torticeramente para conseguir otras metas.
Pero, creerme, si os digo que peor lo pasaron los que se quedaron hasta el 31 de Marzo en una larga agonía. Era la espera del corredor de la muerte. Todos mis compañeros de ABC Punto Radio estuvieron dos meses esperando “su ejecución”. Día a día. Hora a hora. Programa a programa esperaban a que sus verdugos se asearan y se pusieran de limpio y que, en ese momento, decidieran acabar. Su espera debió ser algo terrible.
Sería imposible mencionar a todos aquellos compañeros porque seguro que cometería la injusticia de olvidarme de más de uno, de Madrid y de todas las provincias. Vaya para ellos mí mas sincero y sentido homenaje esperando que alguna vez la vida les compense por tanto dolor y tan largo sufrimiento.
En cualquier caso, un beso, María Domínguez. Tan aparentemente frágil y tan fuerte en la realidad. Un beso, Diana Sanchidrián. Tan dura defendiendo su información como encantadora en su uno contra uno.
Un beso, Arancha Díaz y Marina Zazo. La información del Madrid y del Rayo ya no suena igual.
Un abrazo, Fran Guillén. Y no desesperes. Llegarás. Y otro para ti, Miguel Ángel Guijarro, tan veterano y tan sabio. Siempre dije que eras el Google del deporte…
Y a ti, Fran Paz. Y a ti, David Guerra. Y a Dani Cepeda… Y tantos y tantos otros… Que no quiero que nadie se moleste porque no los menciono…
Y a Xavi Hernández, en Barcelona. Te he echado de menos con el caso Neymar. Y a Kike Mateu, en Valencia, con lo divertido que está ahora el equipo de tus desvelos. Y a Dani Benavides, que se sabía todo de cualquier futbolista o de sus cuñadas.
Y tantos otros compañeros de las emisoras de provincias con los que estábamos intentando crear una nueva puesta en escena. Esa que la nueva radio exige.
Aquella fraudulenta fusión, absorción, concentración o compra que tuvo lugar me parece una de las mayores aberraciones que se haya hecho en España desde la democracia. Peor aún es la cosa si pensamos que se hizo con todo el conocimiento de la Iglesia.
Una Iglesia que no solo dejó mudo un medio de comunicación clausurándolo sino que, para ello, impuso poner en la calle a más de 190 familias.
Se que será poco consuelo para vosotros y que a mucha gente le resbalará pero creo que esta historia no puede ni debe terminar aquí. No me gusta que me tomen el pelo. Por eso, en este momento, me comprometo a tratar de que alguno de los protagonistas de esta historia se ponga, como poco, nervioso.
Tenéis mi palabra de honor. Vosotros y los más de ochenta discapacitados con los que también los desalmados jugaron en esta historia…

3.3. La absorción de Punto Radio. El engaño a la Comisión Nacional de la Competencia (Parte 3)

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Continúo hoy con la historia de mi salida de ABC Punto Radio. Una salida que había resultado ser una trampa chapuza porque había que ser muy torpe para no darse cuenta. Bastaba con que fuese cayendo los días para darse cuenta de que, desde COPE, lo volvían a hacer rematadamente mal, producto sin duda de ese odio que emanaba de sus directivos hacia mí por todas las razones que he explicado en anteriores post. Yo era la ‘criada respondona’ de un señorito que se consideraba así mismo el segundo que más mandaba en la Iglesia española y eso, para su soberbia, era algo inadmisible.

Terminaba ayer diciendo que pese a que nos habíamos ido el 10 de enero en la seguridad de que todo acabaría el 31 pero llegó ese final de mes y allí no cambió nada… Bueno sí, ese mismo día por la noche comenzaron a emitirse por ABC Punto Radio los deportes de COPE.
¿Cómo era posible? ¿Qué mano tenía la COPE en la Comisión Nacional de Mercados y Competencia para resolverlo todo en apenas 15 días? Era inaudito. Olía mal por todos los sitios.
Y vaya si olía. Fruto de la más pura y autentica casualidad, cayó en mis manos una nota de prensa de la entonces Comisión Nacional de la Competencia (CNC). La nota era para darte de trompazos y no dar crédito. Autorizaba la emisión de los Deportes de COPE por ABC Punto Radio, de modo provisional, hasta que se cerrara el expediente de “concentración” al completo. Estaba fechada el 1 de Febrero de 2013, la podéis leer entera aquí, aunque este era uno de sus parrafos:

LVOHL.03.03(02).01

En la nota decían que nos habíamos ido casi sin avisar y que, además, les habíamos hecho un daño terrible que les afectaba a su programación y a sus ingresos publicitarios. Era una nueva mentira. Pero esta vez tenía el sello oficial de la CNC y eso me parecía demasiado grave.

¿Estábamos asistiendo a un flagrante delito de prevaricación? ¿Con qué métodos o con qué argumentos había conseguido la COPE convencer a la CNC de algo que era tan fácil de comprobar que era mentira?
En el pasado artículo escribí: ‘Los que me conocéis os estaréis imaginando lo que tardé en empezar a moverme para ver a que respondía esa nota de prensa… ¿Qué coño habían contado COPE y ABC Punto Radio a la Comisión, sobre nosotros, para que se hubiera había generado esta nota?’
Sabía que la tarea no iba a ser fácil. Iba a intentar buscarle las vueltas a un organismo todopoderoso y debía atarme bien los machos. Y, como siempre a costa de mi peculio, me armé con los mejores abogados para investigar lo oficial, y con algún amigo para que se encargase de lo extra-oficial.
Después de unos días y de muchísima presión no tuvieron más remedio en la CNC que darme, no solamente la carta sino, todo el expediente que COPE y VOCENTO habían remitido a la CNC contándoles una película que ni el más tonto se la podría creer pero que la gran CNC que tenía todos los medios, incluido un departamento de investigación, para hacerlo no fue capaz de averiguarlo. ¿Por qué me pregunté entonces y me sigo preguntando ahora? ¿Por qué no quiso o no pudo investigar la CNC algo tan sencillo si bastaba con que me hubieran llamado o que hubiera preguntado en la propia VOCENTO?

Esta carta, la enviada por COPE/VOCENTO a la CNC estaba fechada el 21 de Enero de 2013. La podéis leer entera aquí (desde la pagina 2 en “Observaciones”), aunque a más de uno le joderá que la publique. Pero así es la vida. Al que le pique que se rasque. Aquí va algún extracto:

LVOHL.03.03(03).01

¿Se puede ser más mentiroso? ¿Se puede tener más jeta? ¿Se puede tener menos vergüenza por parte de la CNC a la que le bastaba con haber pedido las grabaciones del programa ‘Abellán en Punto para desmontar tanta falacia? ¿Por qué no lo hizo y se precipitó a dar los permisos? ¿Sabía que estaba obrando mal? ¿Dio los permisos pese a conocer que todo era mentira?
Qué mienta la COPE es normal. No existen directivos más mentirosos, como he demostrado sobradamente en este blog, que Fernando Giménez Barriocanal (Presidente de COPE) o Rafael Pérez del Puerto (Consejero Delegado de COPE). Viven en y para la mentira. Es la única que les mantiene en sus puestos.
Que mienta VOCENTO es más raro. Pero supongo que, como había firmado con COPE un acuerdo muy ventajoso para el Grupo, se dejó llevar. Había que apoyar aquella locura para que Fernando Giménez Barriocanal no se diese cuenta del 3,14 que le había hecho y se arrepintiese.
Pero que la CNC tragase sin hacer las más mínimas investigaciones era algo inaudito. ¿Cómo es posible que tragasen con lo de “acontecimiento inesperado si llevaba la tira de días anunciando que nos íbamos y manteniendo una dignidad y una profesionalidad en antena digna de alabar? Y ahí están las grabaciones. Es más, como la gente que estaba conmigo eran y son unos caballeros, en lugar de despotricar ante el inaudito cierre de la programación deportiva a mitad de la temporada, se lo tomaron con un fair play digno de elogio.
¿Cómo pudieron decir una cosa así si solo les faltó enviar a la Guardia Civil para que nos sacase cuando antes? Si, incluso, querían que no volviéramos de las vacaciones de Navidad. Si nos pagaron hasta el último euro, y alguno más, para que nos fuéramos cuanto antes. Aquello era una mentira como la Catedral de la Almudena. Pero, insisto, los intocables de la CNC tragaron. ¿Por qué tragaron?
Por supuesto, lo de “utilizar el espacio radiofónico para mostrar mi desacuerdo con la Operación Propuesta y emitir manifestaciones en dicho sentido, aprovechando la tribuna privilegiada que le otorga el mismo”, era un insulto. Era muy fácil, como he dicho más arriba comprobarlo pero era algo imposible. Jamás en toda mi vida he utilizado la antena para arremeter contra la empresa, ¡Jamás!
Pero así lo justificaban y con ello tragó la CNC:

LVOHL.03.03(03).02

Os juro que en ese anexo no hay ninguna transcripción de manifestación mía alguna, NINGUNA. En cuanto a los artículos, aquí os dejo todos los que hay (2) referentes a mí incluidos en ese anexo nº 2 al que hace referencia, aunque ninguno de ellos dice nada parecido lo que dicen que dije:

El primero esta en la pagina 767 del expediente y lo podéis ver pinchando aquí.

Y el segundo en la pagina 770 del mismo y lo podéis ver pinchando aquí:

De todos modos no pierdo nada añadiendo este enlace para que veáis el ANEXO 2 completo.

Lo mejor estaba por llegar. Los caraduras de COPE  justificaban el “terrible daño” que les había causado con mi marcha repentina. Y, con el mayor de los escarnios y burlas justificaron la llegada de los deportes de COPE. Entre otras cosas, tenía la poca vergüenza de decir que, como yo era tan bueno profesionalmente, solo podrían arreglar el desastre que les había causado sustituyéndome con el equipo de deportes de la COPE.

Esta era su poca vergüenza:

LVOHL.03.03(03).03

¿Qué? ¿Cómo se os queda el cuerpo? Hay que tenerlos bien puestos o, simplemente, no tener alma.

Mañana más porque la poca vergüenza, en un caso, y la ignorancia, en otro, de estas  instituciones (COPE, VOCENTO y CNC) hacen que esto no haya terminado aquí.

3.3. La absorción de Punto Radio. El engaño a la Comisión Nacional de la Competencia (Parte 2).

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La codicia de Barriocanal  fue más importante que la línea editorial de COPE

En el post de ayer, sobre el tiempo que trabajé en Punto Radio, me quedé en el comienzo de la temporada 2012-2013. En él os conté cómo Luis Enríquez, el Consejero Delegado de VOCENTO, había desestimado mi oferta para hacer un cambio importante de la programación de la radio, en la franja horaria de 17:00 horas a 01:30 horas, oferta en la que yo asumía todos los riesgos económicos, incluidos todo el personal, y en la que, además de pagarles una cantidad importante cada año (4.900.000.- euros), les hacia participes del 25% de lo facturado en publicidad a partir de 5 millones.

Pero no sólo eso. También les dejaba explotar, en exclusiva, toda la publicidad local y regional, me hacía cargo de los impagados y les avalaba bancariamente todas las cantidades con un plazo de dos años por anticipado. A mi entender, era una oferta muy buena para la radio pero Punto Radio no la aceptó.

Y, como era natural, arrancó la temporada. El ambiente en la emisora era muy bueno con la excepción del trato que, a mi modesto entender, le estaban dando a Luis del Olmo. Un trato feo, desconsiderado e innecesario para uno de los más grandes de la radio mundial.

Los únicos problemas que había eran reproducción exacta de los de años anteriores, todos fruto de la desazón de saber que la radio era el patito feo del grupo VOCENTO, de los constantes recortes económicos con los más débiles y con la permanente sensación de que iba a pasar algo y no iba a ser bueno.
El fantasma de la COPE ya revoloteaba por allí y las relaciones de Luis Enríquez, Consejero Delegado de VOCENTO y Fernando Giménez Barriocanal, Presidente de COPE  se estrechaban. Luís me comentó, entre otras cosas, que había estado de viaje en Italia con Fernando con algo de Ferrari. Y lagarto-lagarto pensé yo.
Yo sabía que, en la COPE, no hacía ninguna gracia la evolución de los deportes de ABC Punto Radio. Poco a poco crecíamos en oyentes y en facturación y empezábamos a hacer ruido porque teníamos pesos pesados de la información deportiva, el mejor narrador de este país, Javi Pérez Sala, y todos los protagonistas de la actualidad. Y lo más importante, empezábamos a poner en práctica, poco a poco, una nueva puesta en escena de la radio deportiva nocturna, evolucionando su filosofía circunspecta hacia el espectáculo. No ya hacia el divertimento, cosa que ya había hecho en COPE con El Tirachinas y El Radiador, sino hacia el espectáculo. Y eso estaba rompiendo todos los moldes.
Antes de seguir con el relato, os contaré que, al principio del proyecto, me puse en contacto con tres redactores de COPE por si querían unirse a nosotros. Lo que conseguí fue que les subieran el sueldo una barbaridad al grito de Pérez del Puerto, Consejero Delegado de COPE, de “no se puede ir nadie cueste lo que cueste”.
Es verdad que estos tres redactores consiguieron aumento de sueldo, pero también consiguieron que les vigilasen muy de cerca por si mantenían algún tipo de relación conmigo. Hasta el punto, y así me lo dijeron, que les parecía que los jefes no veían bien que me invitaran a cualquier acto social, bodas, bautizos o comuniones.
Pero volviendo a aquel otoño, tengo que decir que los rumores sobre posibles fusiones, absorciones o alianzas crecían de día en día. No se hablaba solo de la radio, se hablaba sobre una posible alianza entre el ABC y El Mundo o entre ABC y La Razón. En ambos casos, el papel de la radio sería estratégico ya que UNEDISA y PLANETA tenían y tienen cadenas de radio (Radio Marca y Onda Cero, respectivamente). Pero, de repente estos rumores se “pincharon” y apareció otro nada novedoso: COPE se iba a fusionar con VOCENTO.
Esa fusión la había escuchado mil veces en los últimos 15 años, desde la entrada en el accionariado de COPE del Grupo Correo, uno de los grandes accionistas de VOCENTO.
Es verdad que había mucho a favor de aquella fusión. Pero yo ya era muy mayor entonces y no creía en la fusiones… La fusión de empresas siempre es la manera diplomática de contar como una se come a otra. Y, a mí, me extrañaba mucho. Había vivido muy cerca los acercamientos tanto de CORREO como de VOCENTO, estando en COPE, y por mucho que hubiera en común entre ambas las empresas, también había muchas cosas intangibles que las separaban. Pero los rumores se fueron cociendo cada vez a fuego más rápido y, al final, sonó el silbato de la olla exprés: COPE compraba ABC Punto Radio.
Si de algo entiendo a estas alturas de la vida es de este negocio y lo digo sin ser presuntuoso. Por supuesto, no más que nadie pero tampoco menos que nadie y aquella compra no me cuadraba. Era una locura, un suicidio para COPE en toda regla. El argumento de los que compraban las emisoras para crecer sus redes locales y su falta de cobertura era absurdo. O querían, tal vez, engañar a alguien. No podían haber olvidado lo mucho que en esa casa se sabe de radio.
Por una parte, lo de aumentar sus redes locales era irracional porque, de un tiempo a esta parte, COPE no hacía más que cerrar emisoras para convertirlas en meros postes repetidores.
¿Cómo se iba a explotar comercialmente una emisora local si toda su programación se emitía desde Madrid? ¿Quién iba a vender esa publicidad local si, en la mayoría de provincias, ya no quedaban comerciales?
En cuanto al aumento de la cobertura para los otros productos como Cadena 100, Rock FM y Megastar, solo un profesional mayor, muy mayor y anclado en el pasado, podía hacer semejante barbaridad. Y me explico. Con datos de Diciembre de 2013, 11.068.400 españoles ya escuchan la radio a través de Internet (ordenador, móviles, tablets apps, etc.), el 47,2% de la audiencia total. Y como podréis imaginar esta cifra crece exponencialmente cada año.
Otro dato, pensando en el futuro más inmediato, el 77% de los oyentes de radio menores de 15 años escuchan la radio por Internet. Y el último, en Estados Unidos, el 64% de los oyentes de radio que están en casa  lo hacen por Internet, el 81% de los que están haciendo deporte lo mismo y el 69% de los oyentes en transporte público también la escuchan por Internet. El futuro esta ahí. Es claro y transparente
¿Cómo puede, entonces, haber alguien que pague casi 60 millones de euros por algo tan anacrónico como un poste de radio? Pues, lo hubo. Y se llama Fernando Giménez Barriocanal, Presidente de COPE y, según él, el segundo que más manda en la Iglesia en España.
¿Y por qué lo hizo? Os diré la verdad: fue una cuestión de orgullo. Para alguien como él, sentirse importante quitándole una unidad de negocio al centenario ABC es algo que le excitaba, le ponía… Aunque su egocentrismo haya dejado el futuro de la COPE en el camino.

También es verdad que Fernando, con el alquiler/compra de los postes de ABC Punto Radio, vio la oportunidad de tapar otro agujero que le preocupaba enormemente: los deportes de COPE no acababan de arrancar, los de la SER estaban más fuertes que nunca y, ante la ausencia de propuestas y soluciones, la única que Fernando Giménez podía dar a los Obispos era la falta de cobertura. Los obispos no saben nada del negocio y tragan con facilidad.

No olvidemos que, en su día, Giménez Barriocanal les trasladó la promesa, que a su vez Pérez del Puerto, Consejero Delegado de COPE, le había hecho a él: “Los deportes de Paco y Lama serán lideres”. Y es que, sin ese liderazgo, los números previstos se quedarían muy lejos de la realidad.
Y dicho y hecho. La operación se cerró el 19 de Diciembre de 2012. Según lo publicado, COPE le pagaría a VOCENTO 4 millones anuales por quince años de alquiler. Con una condición, había que liquidar el 100% de la plantilla de ABC Punto Radio.
El, que decía ser, hombre fuerte de la Iglesia, exigía que se pusieran más de 190 familias en la calle. No sé por qué recordó a aquel cierre que la Iglesia llevó a cabo, hacía años, en la Editorial Católica (EDICA), la del Diario Ya.
Yo me reuní con Luis Enríquez, Consejero Delegado de VOCENTO, que me lo contó de primera mano y le dije que lo que él hiciera bien hecho estaba, pero que no entendía cómo VOCENTO no hacía más que vender negocios en lugar de reinventarlos.
Por supuesto, le recordé que mi oferta era bastante mejor que la de COPE, pero me respondió que, aparte del dinero, COPE le garantizaba que se adaptaría a la línea editorial del ABC y eso era un valor añadido incalculable. No me lo podía creer. La línea editorial de COPE, lo que tanto cuidaba la Conferencia Episcopal, lo que marcaba la diferencia con las demás cadenas, había sido lo que de verdad había conseguido desnivelar la balanza. La COPE ya no tendría línea editorial propia, tendría una “Línea editorial común”. Podrán ahora explicarlo como quieran, pero eso es lo que pone en su literalidad el acuerdo. Cope perdía su identidad en aquella operación y ya hablaría al dictado de una “Comisión Editorial formada por seis miembros, la mitad de ellos nombrados por cada parte que se encargará de asegurarse que las líneas editoriales del diario ABC y la COPE sean lo más similares y afines posibles ……………….. que conforman la Linea Editorial Común”. Esto se había plasmado en un contrato, que puedes leer aquí, presentado ante la Comisión Nacional de la Competencia.

La operación se diseñó para estar terminada a finales de Marzo de 2013 porque la Comisión Nacional de Mercados y Competencia debería dar el visto bueno. Pero pronto se les vio el plumero.
Cuando yo estaba a punto de irme de vacaciones de Navidad, me llamó el Director General de ABC Punto Radio Jose Luis Pastor a su despacho y me dijo que todo se iba a acelerar y que deberíamos finiquitar ya los deportes, antes de vacaciones. Me pareció una barbaridad y le dije que, esa semana, se estaban jugando los partidos de ida de Octavos de final de la Copa del Rey y que lo suyo sería despedirnos a principios de Enero, coincidiendo con los partidos de vuelta. No fue fácil convencerle pero, al final, aceptó. Fijamos mi salida y la de todos los que vinieron conmigo el 10 de Enero de 2013.

La verdad es que yo me fui a casa pensando que la conversación que Pastor había tenido conmigo la habría tenido con todos los directores de los demás programas y departamentos. Pero no. Y esa fue la primera sorpresa. La salida tan rápida, tan precipitada, era solo para nosotros. El resto de chicos de deportes, los que me encontré cuando llegué, se deberían quedar hasta el cierre. Un cierre que, según Pastor, sería unos días después, como mucho a finales de Enero 2013 junto a todos los demás programas.
Yo no entendí nada entonces de aquella insistencia en que nos fuésemos cuanto antes ya que nos iban a pagar hasta final de mes, pero lo acepté sin mayor complicación.
A la vuelta de vacaciones preparamos nuestra despedida. Tengo que decir de ABC Punto Radio fue más que generosa con nuestro finiquito, nos pagaron hasta final de mes, no discutieron nada, incluido todo tipo de gasto que nosotros considerábamos pendiente. Me sorprendió porque eran duros de pelar discutiendo cualquier gasto por pequeño que fuera… Pero, en aquella ocasión, lo importante era que nos fuéramos, al precio que fuese.
Llegó el 10 de Enero y fue el propio Director General Jose Luis Pastor el que me pidió dar unas palabras de despedida a todos los que nos íbamos y a los que se quedaban. En ellas, estuvo muy cariñoso, nos alabó mucho y nos dio las gracias por nuestro comportamiento y esfuerzo en esos últimos 17 meses.
Y ahí acabó todo. Tampoco le di muchas más vueltas. Todo seguía igual en ABC Punto Radio salvo que nosotros nos fuimos a toda velocidad. En principio, la emisora se iba a cerrar el 31 de Enero.
Pero llegó el 31 de Enero y allí no cambió nada… Bueno sí, ese mismo día por la noche comenzaron a emitirse por ABC Punto Radio los deportes de COPE.
¿Cómo era posible? ¿Qué mano tenía la COPE en la Comisión Nacional de Mercados y Competencia para resolverlo todo en apenas 15 días? Era inaudito. Olía mal por todos los sitios.
Y vaya si olía. Fruto de la más pura y autentica casualidad, cayó en mis manos una nota de prensa de la entonces Comisión Nacional de la Competencia (CNC) (Leer completa). La nota era para darte de trompazos y no dar crédito. Autorizaba la emisión de los Deportes de COPE por ABC Punto Radio, de modo provisional, hasta que se cerrara el expediente de “concentración” al completo. Estaba fechada el 1 de Febrero de 2013 y, atención al motivo que exponía:

LVOHL.03.03(02).01

¡Qué sinvergüenzas! ¿Quién? Todos. Decían que nos habíamos ido casi sin avisar y que, además, les habíamos hecho un daño terrible que les afectaba a su programación, su audiencia y a sus ingresos publicitarios. Perdón, perdón, perdón ¡Qué hijos de Puta!, con perdón de sus santas madres. ¿Quiénes? Todos. Insisto, perdón pero no se me ocurre otro adjetivo, nos echaron a empujones, como si hubiera fuego y dicen, en un documento oficial, que nos habíamos ido sin avisar. “Cornudos y apaleados”. Estaba claro que el abogado de la COPE, José Ramón Gortázar, estaba muy cerca de todo esto, sólo una mente retorcida como la suya podría diseñar algo así.
Los que me conocéis os estaréis imaginando lo que tardé en empezar a moverme para ver a que respondía esa nota de prensa… ¿Qué coño habían contado COPE y ABC Punto Radio a la Comisión, sobre nosotros, para que se hubiera había generado esta nota?

Mañana os lo cuento.

3.3. La absorción de Punto Radio. El engaño a la Comisión Nacional de la Competencia (Parte 1).

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La maldición de Rafael Pérez del Puerto

Empezaré este artículo diciendo que sigo estando muy agradecido a la gente de Punto Radio. Muy agradecido. Y eso que sólo trabajé 16 meses en aquella cadena de emisoras. Poco tiempo pero suficiente para poder contar de aquellos colaboradores sólo cosas buenas. Me dieron la oportunidad de trabajar y me lo pasé muy bien junto a personas maravillosas.

Quizás me costó adaptarme a la velocidad de crucero de aquella radio pero, pasado el tiempo, entiendo que mi único elemento de comparación era COPE, una gran empresa por sí misma que no depende, en el día a día, de nadie. Es decir, COPE era y es la empresa más importante para el grupo de comunicación de la Iglesia y Punto Radio no lo era ni mucho menos.
En Punto Radio todo era muy distinto ya que la emisora no era ni la primera, ni la segunda, ni siquiera la decima empresa en importancia dentro del grupo VOCENTO. Me decían los más viejos del lugar que siempre fue así. Y, posiblemente, esa debió ser la explicación para que nunca acabara de cuajar a pesar de todos los intentos que se hicieron en 10 años.
Pero, a lo que iba, en ella había gente profesional y maravillosa: Luis del Olmo, Isabel San Sebastián, Rosa García Caro, Albert Castillón, Jaume Sagalés, Goyo González, etc. etc. Pero quiero destacar de manera relevante a los compañeros de redacción, administración, técnicos y a muchos que tuve la oportunidad de conocer en provincias.
Tal era el desamparo de Punto Radio en el Grupo VOCENTO que, ante la falta de medios, se me ocurrió contar con todos los jefes de deportes de los periódicos regionales como elementos importantes de opinión ante la incredulidad de todos. Pero no solamente aceptaron gustosos, todos sin excepción, sino que en las zonas nobles de VOCENTO estaban alucinados por cómo se me había ocurrido esa “genial idea” y cómo había conseguido convencerles sin pagarles ni un solo euro.
“La ilusión produce estas cosas”, les contesté. Ante lo cual, la siguiente pregunta-reflexión fue “¿Cómo no lo hemos hecho antes?”
Mi llegada a Punto Radio coincidió con el nombramiento de Consejero Delegado del grupo VOCENTO de Luis Enríquez, uno de los hombres más brillantes y preparados que yo haya conocido en toda mi vida. Luis es un creador nato. De esas personas que están todo el día pariendo ideas para mejorar la empresa… Bueno, matizando, eso fue así cuando yo le conocí en UNEDISA.
Durante el verano 2011, preparando mi primera temporada, Luis y yo nos reuníamos casi a diario y, con lo poco que yo iba conociendo del grupo, estaba convencido de que era la persona ideal para reflotarlo y, sobre todo, para rejuvenecer su imagen. Aquella intensidad e ilusión duró, por su parte, un par de meses.
Hubo un par de factores que influyeron en su desfallecimiento. El primero, que el Consejo de Administración le tumbó la primera propuesta que hizo de relanzamiento de Punto Radio. Y el segundo, me temo, fue el hecho de conocer, desde dentro, la verdadera situación del Grupo. Y la situación del Grupo, por dentro, era caótica.
Tan caótica que Enríquez se metió unas palizas terribles intentando ordenar un tremendo conglomerado de reinos de taifas que conformaban VOCENTO ya que aquello no era más que la unión del ABC con los periódicos regionales pero sin pies ni cabeza. Muchas veces, los intereses de unos iban en contra de los intereses de los otros.

El Grupo VOCENTO lo formaban hermanos discutiendo y tirando todos de una ficticia cuerda pero en múltiples direcciones. Si a eso le sumábamos la poca paz que había en el Consejo de Administración a causa de sus peleas cainitas, ocurrió lo que tenía que ocurrir, que Luis Enríquez pasó de ser un genio creativo generador de riqueza, a un administrador-liquidador con manguitos, cuya única ocupación era atender el desmembrado consejo y poner parches cada día en las múltiples sociedades.
Para que lo entendáis de forma cruda, mi amigo Luis Enríquez pasó, por necesidades del guión, de intentar construir a destruir. Sus primeros logros se contaban por cierres de unidades de negocios: primero Canal 10, luego Qué!, posteriormente, infinidad de webs verticales que se habían ido abriendo con el paso de los años y que ninguna funcionaba y, en medio de todo, Punto Radio.
Como no le aprobaron su proyecto sobre la cadena de radio, que pasaba por una refundación total, todo se quedó a medias. En vez de dejarlo como estaba y por aquello de que se notase que se había hecho algo, puso un par de parches en la programación y cambio el nombre de la cadena, pasándose a llamar ABC Punto Radio.
Yo no sé si Luis midió este cambio de marca o no pero las consecuencias fueron inmediatas. Hubo empresas asociadas que pusieron problemas desde el primer día y algunas se negaron en absoluto a asumirlo ya que tenían periódicos regionales importantísimos como El Correo, Diario Vasco, Las Provincias (Valencia), El Norte de Castilla (Valladolid), El Diario Montañés (Cantabria)… Y estos periódicos no dejaban de ser competencia de ABC lo que les parecía un agravio tener una radio con el nombre de su oponente. Algunos cambiaron a regañadientes, otros no lo hicieron nunca disimuladamente y otros, como los vascos, decidieron salirse de la cadena, emitiendo solo los deportes, los que yo hacía.
Otro de los problemas de estar en un macro-grupo donde eres el último mono, es el factor comercial. Lo último que venderán, en lo que ha publicidad se refiere, es lo tuyo. O lo que puede ser peor, que consigas para la radio un buen contrato comercial y que los macro-números y la contabilidad analítica lo imputen a otra unidad de negocio.
Pero no me quiero extender más sobre este tema. El día a día era divertido en deportes, facturábamos muchísimo más de lo que costábamos y el ambiente era para todos nosotros excepcional.
Cuando me incorporé, en Agosto de 2011, lo hice con un grupo importante de personas entre las que estaban Carlos Fité, Antonio Fafián, Rafa Sánchez, Javier Pérez Sala, Quique Guasch, José Miguélez, Manolo Sanchís, Bern Schuster, Miguel Ángel Muñoz, Eduardo Inda, Miguel Ángel Rodríguez “El Sevilla”, Mariano Mariano, Pedro Bonofiglio, Marina Zazo, etc. etc. y una de las condiciones que puse fue que no había que despedir a nadie de los que estaban en redacción.
Allí me encontré a tipos maravillosos en lo personal y en lo profesional como María Domínguez, Diana Sanchidrián, David Guerra, Grétel González, Chema Rubio, Fernando Ramos, Fran Paz, Miguel Ángel Guijarro, etc. etc. Es verdad que, pocos meses más tarde, tuvimos que hacer todos los departamentos una restructuración de personal aunque en el de Deportes fue el que menos la sufrió.
Como os decía, los datos de audiencia fueron muy buenos y en progresión y los de facturación, sensacionales. Aun así, es verdad que la radio seguía sin ilusionar a VOCENTO y siempre terminaba siendo el patito feo. De ahí que varias veces, de manera informal, le sugerí a Luis Enríquez la posibilidad de externalizarla. De independizar la gestión de Punto Radio, o de parte de ella, previa garantía económica para el grupo.

Para concretar, el 13 de Junio de 2012, le propuse, por escrito, un proyecto de programación y un plan de negocios para la tarde-noche (17:00 – 01:30) de Punto Radio. En el caso de que fuera bien, podríamos ampliarla, en meses sucesivos, a las 24 horas. Ese proyecto lo plantee con dos posibilidades: la primera en la que yo produciría esas horas haciéndome cargo de todos los gastos, incluidos los de la parte proporcional de trabajadores de ABC Punto Radio que trabajaban en esa franja horaria, y pasándole la correspondiente factura a VOCENTO y, la segunda, si no querían, lo haría yo con mi productora haciéndome cargo de todos los gastos, también los del personal, y pagándoles un cantidad de 4.900.000.- euros anuales más el 25% de lo facturado a partir de 5 millones, dejándoles a VOCENTO la comercialización local y regional. Además se aportaría a VOCENTO un aval bancario de dos anualidades.

Luis Enríquez me contestó que lo estudiaría. Pasó el verano y decidió intentar, una vez más, desarrollar ABC Punto Radio desde VOCENTO. Pero, en octubre, empezaron los rumores de las posibles fusiones que contaré mañana.

Para terminar, y a modo de anticipo, dejaré en este post lo que me dijo un buen amigo mío (obvio el nombre por su continuidad en la COPE) enviado por Fernando Giménez Barriocanal (Presidente de COPE y “el segundo que más manda en la Iglesia española”, según sus propias palabras), el 11 de Febrero de 2013 en el bar 5 Jotas de la calle Padre Damián, cuando ya nos habían echado de ABC Punto Radio y nos sustituyeron por los deportes de COPE:

 

¿Qué? ¿Cómo se te queda el cuerpo? Mañana te lo explico.

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